Análisis: Resultados de las elecciones en Colombia. Bolivia vuelve a las calles
- INFP
- 8 jun
- 5 min de lectura
Entrevistas a: Laura Capote | Alba Movimientos
Valentina Enríquez | Iskra Bolivia
Por: Axel García Ancira
Coordinación Internacional del INFP Morena
Iván Cepeda y los retos rumbo a la segunda vuelta
Los resultados de la primera vuelta en Colombia, donde se decidirá quién ocupará la Casa de Nariño durante los próximos cuatro años, indican, según datos de la Registraduría, que Abelardo de la Espriella obtuvo 10 millones 361 mil 499 votos, equivalentes al 43.74 % de la votación. Por su parte, Iván Cepeda Castro, del Pacto Histórico, alcanzó 9 millones 688 mil 361 votos, lo que representa el 40.9 % de los sufragios. En un lejano tercer lugar se ubicó Paloma Valencia Laserna, con un nada despreciable 6.9 % de la votación; seguida por Sergio Fajardo Valderrama, con el 4 %, y, con cerca del 1 % cada uno, Claudia López y Raúl Santiago Botero Jaramillo. Ante este panorama, podría considerarse que un segundo gobierno para Pacto Histórico parece difícil de alcanzar, si reducimos el proceso a mera aritmética, en donde el uribismo junto a la ultra derecha parecen partir con ventaja, sin embargo, si se analiza lo que pasó en la anterior contienda presidencial, hay forma de ver el vaso medio lleno. Entrevistamos a Laura Capote de Alba Movimientos para poder acercarnos a la realidad colombiana y conocer la estrategia necesaria para dar la vuelta a un proceso que tendrá su segunda vuelta en menos de tres semanas.
¿Qué tenemos como escenario posible ante el resultado y ante la eventual evidencia de un posible fraude? Tratar, por lo menos, de blindar la posibilidad de que, si nosotros ganamos en esa segunda vuelta, se respete la victoria. Ese es un elemento importante que, de hecho, también estaba presente hace cuatro años. Cuando ganó Petro, nosotros sabíamos que era muy posible que obtuviera la victoria, pero también que pudieran robarse las elecciones. Lo positivo de saberlo ahora es que permite prever ciertas situaciones que pueden surgir en las próximas semanas. También tenemos una radiografía del país, que es un elemento muy importante. Para darte un ejemplo, la diferencia está en la votación de un solo departamento. Si sacáramos de la elección al departamento de Antioquia, cuya capital es Medellín, una de las ciudades más conocidas de Colombia y uno de los bastiones históricos del uribismo, ganaría el Pacto Histórico; es decir, el resultado se invertiría.
Y una de las formas para lograr conectar con el electorado consiste en clarificar los proyectos de ambos candidatos. Abelardo de la Espriella ha operado con campañas de miedo, por lo que esta segunda parte de la campaña podría significar una oportunidad para que Iván Cepeda logre posicionar cuáles serían los riesgos para las clases populares de triunfar el candidato de la ultraderecha.
El hecho de que haya sido Abelardo de la Espriella quien pasó a la segunda vuelta, y no Paloma Valencia, nos permite acercarnos más al centro. Con Paloma Valencia tendríamos una situación más compleja porque nos disputaría una parte importante de ese electorado. Hoy, tal vez, ese sea el desafío, sumado a una tradición que suele tener el centro en nuestro país: lavarse las manos en las segundas vueltas y llamar a votar en blanco. Eso ya pasó en las elecciones anteriores. Entonces, esa posibilidad también existe. Y yo creo que ahí entra en juego la capacidad política de Iván Cepeda. Haber mostrado cuáles son los triunfos del gobierno, cuáles son las cosas buenas que se hicieron en el primer gobierno del Pacto y cuáles son los logros alcanzados, es precisamente lo que nos trajo hoy a estos 9 millones 600 mil votos. Ahora lo que tenemos que mostrar es qué está en riesgo si Abelardo de la Espriella llega a la Presidencia. Ellos se han caracterizado por mantener una campaña de ofensiva permanente, diciendo que Iván es reclutador de niños para las guerrillas; es decir, inventando cualquier fantasía. Y nosotros hemos apostado por una campaña positiva, mostrando nuestro proyecto y nuestra propuesta. Bueno, tal vez ha llegado el momento de mostrar quién es realmente Abelardo de la Espriella. ¿Qué pasaría con Colombia si este hombre llega a la Casa de Nariño?
Para poder hacer una campaña de contraste, será necesario caracterizar la derecha que encarna Abelardo de la Espriella. En palabras de Laura Capote:
No se trata siquiera de la derecha del uribismo; es una derecha medio Frankenstein, una mezcla de lo peor. Y realmente está en riesgo el país; está en riesgo el futuro. No solo la continuidad de nuestro proyecto, sino la posibilidad de pensar una Colombia que, junto con México, representa uno de los bastiones del progresismo o de los espacios más alternativos de la política continental. Entonces, yo creo que hay mucho en juego y, precisamente por eso, las capacidades de negociación tienen que ser las más amplias posibles, así como los marcos de entendimiento. Porque esto es un duelo –lo dijo el mismo Iván Cepeda– entre dos sectores, dos proyectos de país, dos visiones de los intereses nacionales. Y no hay que andar con medias tintas en ese proceso.
¿Qué buscan las manifestaciones en Bolivia?
En otro punto de la cordillera, en el país que honra con su nombre al héroe independentista de la Gran Colombia, Bolivia, se viven jornadas de lucha que han escalado rápidamente hasta pedir la renuncia del presidente Rodrigo Paz. Para entender cómo han evolucionado estas manifestaciones contamos con el testimonio de Valentina Enríquez, de Iskra Bolivia, quien es socióloga y ha cubierto desde el inicio las manifestaciones.
Entramos a la quinta semana de movilización permanente y bloqueo de caminos en seis de los nueve departamentos del país. Los puntos de bloqueo aumentaron de 60, que había la semana pasada, a más de 90. Entonces, es un conflicto que claramente está escalando. Lo que hay actualmente en Bolivia son marchas todos los días del Movimiento Popular Boliviano, en una alianza obrero-campesina dirigida fundamentalmente por la Central Obrera Boliviana y la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia. A ella se han adscrito cientos de sectores, entre ellos transportistas urbanos e interprovinciales, transporte pesado, magisterio rural y urbano, juntas vecinales, asociaciones de padres de familia, mineros, fabriles y muchos otros. Todo esto ocurre frente a un gobierno que pretende la restauración neoliberal en Bolivia y, además, la restauración de un orden patronal del Estado y de la sociedad boliviana.
El gobierno de Rodrigo Paz desgastó muy pronto su legitimidad política. El intento de gobernar a partir de decretos, como también lo hizo Javier Milei en Argentina al inicio de su mandato, fue caldo de cultivo para el crecimiento de la movilización social. Si bien la crisis económica se arrastra del gobierno anterior de Luis Arce, las medidas antipopulares, como el riesgo de volver a formas de propiedad de la tierra que fortalezcan el latifundio, la venta de gasolina de pésima calidad, así como su alineación con la derecha latinoamericana de y de Estados Unidos, han sido claves para que las manifestaciones se hayan convertido en multisectoriales, y en contra de la continuidad de Paz.
La Central Obrera Boliviana comenzó a movilizarse, exigiendo un aumento salarial del 20 %, debido a los niveles de inflación que atraviesa el país. Según datos del Fondo Monetario Internacional, Bolivia cerraría el año con una inflación del 20,7 % y una contracción económica del 3 %. Por eso los trabajadores también salieron a las calles. Lo que existe hoy es un descontento generalizado de la población boliviana y un gobierno incapaz de resolver los problemas de la gente. A medida que la movilización crecía, el gobierno se vio obligado a abrogar también la Ley 1720. Sin embargo, ya era demasiado tarde. Las clases populares y sus organizaciones sociales ya se habían encontrado en las calles y en los puntos de bloqueo, exigiendo no sólo la derogación de determinadas leyes, sino la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Te invitamos a ver la entrevista completa en:











