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Análisis: La nueva escalada ofensiva contra Cuba

  • INFP
  • hace 4 días
  • 5 min de lectura

Entrevista a Elena Gutiérrez, directora del programa México-Estados Unidos para  Global Exchange

Por: Axel García Ancira 

Coordinación Internacional del INFP Morena




Un ambiente de tensión en aumento se cierne en Nuestra América sobre el destino de Cuba, tras la intensificación de la campaña de los Estados Unidos por medio del encargado de las relaciones internacionales, Marco Rubio. La estrategia no es novedosa y consiste en mandar mensajes contradictorios: por una parte, se formaliza una acusación contra el dirigente histórico de la Revolución cubana, Raúl Castro, por actos de defensa territorial ocurridos hace tres décadas en contra de la organización terrorista Hermanos al Rescate, fundada por el exagente de la CIA José Basulto. Asimismo, distintos voceros manifiestan que todas las opciones en Cuba están abiertas, dejando ver una velada amenaza de invasión; pero, al mismo tiempo, se ofrece ayuda humanitaria, se juega con la desesperación del pueblo cubano y el propio Trump declara que no tiene planes de una intervención militar. Pero ¿acaso diría la verdad en caso de que hubiera una fecha planeada para la invasión?


Adivinar el futuro es siempre complejo, pero después de la criminal incursión militar a Venezuela del 3 de enero, y del secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la primera combatiente Cilia Flores, análisis basados en alianzas geopolíticas, recursos para una eventual resistencia, el nivel de compromiso político del primer círculo y la estoica resiliencia del pueblo cubano no bastan para una predicción, cuando enfrente se tiene a la potencia económica, militar y nuclear más poderosa del orbe, incluso en su actual etapa de absoluta decadencia y pérdida de legitimidad.


Para entender mejor el panorama actual, y el por qué la actual arremetida incluye la persecución judicial contra el líder de 94 años Raúl Castro contamos con el testimonio de Elena Gutiérrez, directora del programa México-Estados Unidos para  Global Exchange: 


Estados Unidos, desde la administración Trump, lleva una escalada de violencia en general en el sur global, donde está buscando imponerse en todo el hemisferio con esta política de guerra, esta política de intervencionismo. Algo que hemos visto en Estados Unidos a lo largo de su historia, pero es muy claro que esta administración está buscando una imposición mucho más grande que la de las administraciones previas. Y claramente Raúl Castro es un personaje que significa mucho para la historia del pueblo cubano, que significa mucho como símbolo de la Revolución cubana y que claramente tiene un poder, sobre todo moral e histórico, dentro de Cuba, que al gobierno de Estados Unidos no le conviene mantener dentro de la isla. 


En las últimas semanas, uno de los temas que más se ha utilizado para el golpeteo político es la existencia de Gaesa (Grupo de Administración Empresarial S.A.), el cual habría sido señalado por el propio Marco Rubio por, supuestamente, acaparar las ganancias de sus negocios para beneficio de una élite cívico-militar.  Se denuncia a Gaesa de ser una representación del Estado dentro del Estado. Es posible leer la respuesta de Cuba en medios oficialistas como el Granma, aunque de ella no hacen eco los medios corporativos que controlan la narrativa con los algoritmos que sólo muestran las versiones que provienen de las fuentes de los Estados Unidos. Mientras que, para Rubio, los apagones, la carestía y la escasez son producto de la corrupción del régimen, y niega la participación del bloqueo y las amenazas arancelarias a los países que podrían suministra petróleo, en medios como el Granma se sostiene que Rubio mezcla problemas reales, con datos imprecisos, cuyo objetivo no es el apoyo al pueblo cubano, sino deshumanizar al adversario, quitarle toda legitimidad, para emprender una estrategia de mayor intensidad y violencia. Se trata, en resumen, de una estrategia que incorpora un nuevo nivel de guerra psicológica a las ya de por sí crueles condiciones materiales, y la crisis sanitaria. Para Gutiérez: 


Todo el mundo sabe que Gaesa es un conglomerado que fue creado por el castrismo, que Raúl Castro es una persona también muy fundamental para lo que eso significa. Uno de los argumentos que utilizó Rubio en su conferencia fue decir: “Bueno, es que Gaesa tiene, creo que dice algo así como 18 [mil] millones de dólares que deberían ser del pueblo cubano”.  Lo que están intentando construir a través de este “indictment” contra Raúl Castro y esta detención de esta persona fundamental para el tema de Gaesa es también limitar las posibilidades de Cuba de defenderse frente a un ataque militar. Eso me parece muy claro.


La estrategia de Rubio y Trump también consiste en atacar toda posibilidad de solidaridad. Mientras Rubio acusa de la crisis  al Gobierno cubano que encabeza Díaz Canel, y condiciona toda posibilidad de apoyo a forzar un cambio de régimen, y a que la supuesta ayuda sea entregada por instituciones independientes como la Iglesia Católica; al mismo tiempo utiliza sus “leyes antiterrorismo” para perseguir a organizaciones dentro de los mismos Estados Unidos, con lo cual la narrativa de que lo que hay es un embargo –y no un bloqueo– se muestra completamente falaz.  La directora del programa México-Estados Unidos para  Global Exchange, relata: 


Fox News sacó un artículo donde dice que tiene una lista de más o menos 145 organizaciones dentro de Estados Unidos que han dado apoyo al régimen cubano,  y que van a buscar sancionar y escrutinar las acciones de estas organizaciones. Y lo que están haciendo es mandar un mensaje de: “Mira, vamos a detener a esta persona [Adys Lastres Morera] [... ]vamos a bloquear toda la ayuda que desde Estados Unidos”. Las redes de solidaridad con Cuba desde Estados Unidos se han estado reforzando desde enero de este año. Entonces, la administración Trump dice: “Vamos también a frenar esa ayuda que está llegando desde otros [lados]. Vamos a bloquear todo”. 


Una línea más que es ineludible en el análisis es que, frente a todas las causas que podrían estar deteniendo a Estados Unidos para una invasión, las cuales no pueden únicamente remontarse a los últimos meses, sino que deben remitir a un ciclo de duración de décadas, están los acontecimientos en Asia Occidental y lo que se percibe, a estas alturas, como una aventura fallida, cuyas consecuencias son perceptibles en la inflación de los hidrocarburos en todo el mundo.


Si, ante la caída de popularidad del republicano, la política exterior busca convertirse en el factor de cohesión que no han podido ofrecer ni el manejo económico ni la percepción de mejora en las condiciones de las clases trabajadoras, el riesgo es que Cuba termine convertida en el chivo expiatorio del continente. Pero no se trataría únicamente de una afrenta contra lo que la Revolución Cubana ha significado para el proyecto de emancipación del hombre –y la mujer– nuevos, sino de la antesala a una amenaza inmediata que podría erigirse como una espada de Damocles sobre todo proyecto de izquierda y progresista en la región. 


Creo que siempre es momento de unirse y ahora, más que nunca, es un momento en el que tenemos que buscar la unidad. No solo entre los gobiernos, que me parece fundamental: que el gobierno de Sheinbaum, el de Petro y el de todas las izquierdas que nos quedan en América Latina puedan estar fuertemente unidos para enfrentar este avance que también se viene en toda América Latina, reforzado por la administración Trump. Trump  nos “enseña” que el momento de unidad es ahora, e implica a los gobiernos e implica a los pueblos también.



Te invitamos a ver la entrevista completa en: 


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