AMLO pide apoyo para Cuba ¿Qué pasa hoy en Cuba y Venezuela?
- INFP
- 21 mar
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Entrevistas a Alina Duarte -Coordinadora Internacional del INFP Morena
Hernán Vargas - Viceministro de Economía Comunal (Venezuela)Por: Axel Ancira.
Coordinación Internacional INFP
No hay duda. Con el asedio y sitio -ya no solo bloqueo- a la entrada de petróleo a Cuba, se vive en la mayor de las Antillas la crisis más grande desde el inicio de la revolución que el pasado uno de enero cumplió 67 años. Cada día que transcurre en Cuba es una prueba de resiliencia para los 10 millones de cubanos y cubanas, quienes enfrentan el reto de la supervivencia, por ejemplo: conseguir alimentos y cocinarlos en las limitadas horas de acceso a la electricidad. Mientras en América Latina muchos se preguntan qué sería de las izquierdas si Cuba cayera -al punto de 1958, como un protectorado de los Estados Unidos- con una “reconstrucción económica” a cargo de una fuerte y ultraconservadora élite de Miami deseosa de apoderarse de todos los sectores productivos de Cuba; antes sería necesario cuestionarnos qué significado tiene este momento para el propio proyecto emancipador que le pertenece a las y los cubanos, desde qué trincheras les es posible organizar hoy su lucha y cuál es el camino para un país cuya población conoce muy bien el significado de la palabra dignidad.
En innumerables espacios de medios de derecha ya pronostican la fecha de la caída y los escenarios que podrían seguir, a lo que llaman “su entrada” como administradores e inversores, de la mano de Marco Rubio. La angustiante situación que atraviesa toda la población cubana, independientemente del rubro de su actividad, ha forzado también a imaginar derroteros fuera del proyecto revolucionario que durante más de 60 años ha entregado a la humanidad brillantes médicos, científicos, deportistas, músicos, y una población con una cultura general envidiable incluso para algunos de los llamados países desarrollados. Es justamente desde el cine donde podemos obtener algunas respuestas al sentimiento de desasosiego y frente a las opciones que vienen desde los Estados Unidos. Documentales como Balseros (Bosch 2002) y Ricardo, Miriam y Fidel (Frei 1997) ya han explorado durante el Periodo Especial el tema de la claudicación personal al proyecto, si bien no ante una abierta invasión, sí como la renuncia a los ideales de la revolución por la integración de las dinámicas del capitalismo. En la ficción, el tema también ha sido tocado por directores como Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío con Fresa y Chocolate (1994), además de Fernando Pérez con su Últimos días en La Habana (2018). Si bien se trata de propuestas muy distintas, tonos, tramas y estilos también disímbolos, todas estas películas tienen un punto en común: nos hablan de la frustración existencial y la imposibilidad de plenitud cuando, por circunstancias diversas, los proyectos de vida de los personajes se truncaron dentro de la Revolución.
En días recientes, el Gobierno cubano, por medio de su presidente Miguel Díaz Canel, dio a conocer que hay un diálogo de alto nivel con el Gobierno de los Estados Unidos. Para analizar esto nos acompañó en entrevista la coordinadora de Formación Internacional, Alina Duarte, quien tiene el pulso de lo que ocurre en Cuba tras su reciente cobertura periodística.
“Lo que dice Miguel Díaz-Canel es tan preciso como el hecho de que hay intermediarios que han facilitado estos diálogos, como lo hizo en su momento el propio Gabriel García Márquez o el Vaticano, también para lograr los acuerdos con Barack Obama. Y que esto se va a dar en un marco de respeto y de diálogo, lo cual sabemos no necesariamente es algo que entienda Estados Unidos en los mismos términos que nosotros entendemos. Ese diálogo y respeto es el mismo que se estaba dando con Irán previo a la intervención y en múltiples ocasiones se dio también con el caso de Venezuela. Es decir, es Estados Unidos el que está todo el tiempo violentando acuerdos internacionales, específicamente en esta fase imperialista, hiperimperialista, trumpista, donde lo que vemos es que se salen de cualquier tratado, de cualquier acuerdo”, destacó Alina Duarte.
Uno de los temas constantes a los que se vuelve cuando se habla del actual bloqueo criminal a Cuba es el por qué a un país que a diferencia de Irán y Venezuela poseen gran parte de las reservas de petróleo en el mundo. Sin embargo, hablar de Cuba puede relacionarse no sólo con recursos estratégicos, sino como en el caso de Palestina ocupada, de control geopolítico e incluso de disciplinamiento político de la región latinoamericana, además de, como decíamos antes, de las posibilidades de negocio para la expansión del conservador lobby cubano en los Estados Unidos.
“Estados Unidos trata de reconfigurar el orden mundial a través de amenazas. Como lo dijo Marco Rubio hace unas semanas en Múnich, en Alemania, invitando a los europeos a reconfigurar el orden mundial y, si no, de todas maneras dicen que Estados Unidos lo iba a hacer. Para eso, en Medio Oriente se han inventado lo de la junta por la paz; recientemente, el escudo de las Américas en el continente. Pero obviamente van por Cuba no por un tema necesariamente de petróleo –que es verdad, hay reservas petroleras que, tal vez, por el propio bloqueo no se han podido explotar más allá– pero también tiene reservas de níquel. Sin embargo: lo que representa la fortaleza de Cuba estriba en haber inspirado y seguir inspirando a tantos movimientos emancipatorios alrededor del mundo.”
Al extremo sur del mar Caribe, Venezuela -país que fuera el principal socio y sustento económico de la isla- vive días aciagos por sostener frente a las adversidades su propio proyecto. Para entender lo que ocurre en ambos países invitamos a Hernán Vargas, viceministro de Economía Comunal de Venezuela. Para Vargas, es necesario entender estas ofensivas a países de la región pensando en la pugna entre potencias hegemónicas. Citamos en extenso parte de su intervención:
“Hemos escuchado muchas veces esta idea de que estamos frente a una transición de hegemonía. Bueno, ocurrió lo que era más o menos pensable: que Estados Unidos no iba a dejar perder su hegemonía sin pelear hasta el final. Y lo que estamos viendo desde el año pasado para acá es, en blanco y negro, lo que han definido como un relanzamiento de la doctrina Monroe con un corolario Trump. En hechos concretos, esto se expresa a partir de las bombas en Venezuela el 3 de enero, en la madrugada, y con un recrudecimiento del sitio sobre el país. A partir de septiembre movilizaron fuerzas militares sobre el Caribe, que no se han retirado; siguen allí. Recientemente hicieron un acto que llamaron ‘escudo de las Américas’, que responde a lógicas de reagrupamiento. Es un reagrupamiento que plantea que los aliados más subordinados de la región se organicen y que, si se vuelve a atacar en esta zona, no se haga en solitario, sino con ejércitos de la propia región. Entonces, tiene que ver con una ofensiva militar en la que, el mismo 3 de enero, Trump dijo: ‘Aquí estamos, la principal potencia del mundo, con fuerza nuclear, mostrando la capacidad militar que tenemos y diciéndole a todo el mundo que la estamos dispuestos a utilizar. No tenemos miedo de hacerlo y esta es una advertencia para todo el mundo que no se alinee con nuestros intereses. Necesitamos dejar fuera de la jugada a nuestros adversarios: China y Rusia’. Y no estoy diciendo cosas que sean elucubraciones ni haciendo ‘análisis’; estoy prácticamente parafraseando lo que ha dicho Trump. ¿Y qué ocurrió después? Una amenaza directa sobre Colombia, luego sobre México y también sobre Cuba. Pensábamos que como en la doctrina Monroe se hablaba de cierto equilibrio de fuerzas y de que se concentrarían en recomponer su hegemonía en el hemisferio occidental, no se meterían en Irán; pero resulta que se han involucrado con fuerza también allí. Entonces, al menos desde esta perspectiva, es imposible leer el momento si no es desde esa clave: una ofensiva, un ascenso que, para nosotros, se parece mucho a lo que ocurrió con la Alemania nazi en el siglo pasado”, puntualizó Hernán.
Para el viceministro de Economía Comunal este particular contexto hace que países como Venezuela –pero también todos los países del llamado Sur Global– deban repensar sus estrategias, pues, desde su visión, los actuales mecanismos del mundo multipolar están siendo rebasados:
“Estamos hablando de un modelo en crisis que quieren imponernos por la fuerza. Para nosotros es fundamental que, desde el Sur global, se levanten las voces, no sólo desde los movimientos sociales, sino también desde las fuerzas territoriales, las organizaciones políticas, los partidos y los gobiernos. Éste es un momento para tensionar desde la CELAC hasta incluso los BRICS y decirles: Miren, ya no es momento de seguir hablando solo de cuestiones económicas; es hora de asumir que van contra ustedes. Han dicho [Los aliados de EU] abiertamente que son sus adversarios. ¿Cuánto falta para que los BRICS asuman una posición frente a esto? Algún alto funcionario de Irán decía que había apoyo logístico de China y Rusia en el momento actual. Eso tiene que pasar del plano clandestino al plano abierto, público y político, porque, si no, éste es un mundo que se va a desbalancear nuevamente […] Yo no creo que sólo Venezuela, Cuba o México, sino el mundo en general, pueda soportar nuevamente una hegemonía de élites que viven de depredar, consumir y acumular. Es decir, estamos frente a un escenario en el que, si no logramos aglutinar un frente antiimperialista para contenerlo, estamos poniendo en riesgo el futuro de nuestros niños, de nuestras niñas, de nuestros nietos y de la vida en el planeta.”
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