Análisis: La resistencia desde el corazón del imperio. A 50 años del Golpe Militar de Argentina
- INFP
- hace 4 días
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Entrevistas a: Zoe Alexandra
Periodista militante en People Dispatch
Candelaria Luque
APV México
Por Axel Ancira
Coordinación Internacional del INFP Morena
La derechización en el siglo XXI no viene acompañada de dictaduras militares como las que sacudieron a América Latina el siglo pasado. La decadencia del imperio americano, emulando el título de la clásica película de Denis Arcand, marca también una fuerte descomposición y fractura de la credibilidad de los representantes populares en los Estados Unidos, empezando por el magnate devenido en Presidente, Donald Trump. Lo que no ha cambiado es la intervención sobre América Latina, la cual si antes se hacía principalmente a través de las embajadas desde donde se planearon golpes militares; hoy se realiza a través de bloqueos, secuestro de gobernantes, amenazas arancelarias, intervención en las elecciones y presencia militar sin disimulos. A 50 años del golpe militar y de la que fue la dictadura militar más violenta en la historia argentina, platicamos con Zoe Alexandra de People Dispatch y con Candelaria Luque de APV México.
La resistencia desde el corazón del imperio
El 26 de marzo tuvo lugar la audiencia de Nicolás Maduro y de Cilia Flores. Si algo nos ha regalado la actual administración Trump, es que tanto de sus propias declaraciones como de funcionarios de alto nivel del gobierno se hacen afirmaciones que antes sólo eran tomadas como conjeturas de analistas de izquierdas. En esta caso, la “joya” viene de parte del juez a cargo del juicio, Alvin Hellerstein, quien -como lo explica Zoe Alexandra- demuestra que el proceso es una farsa, pues existe una contradicción de fondo sobre la esquizofrénica relación que Estados Unidos pretende tener con el gobierno de Venezuela.
“Podría decir que, básicamente, esa farsa, ese caso que no tiene fundamentos, entró a una fase crítica porque el Gobierno de Estados Unidos se encuentra arrinconado por su propia política confusa y contradictoria contra Venezuela. Esa audiencia se enfocó justamente en esa contradicción. Por un lado, Venezuela ha sido bloqueada y sancionada desde 2015, incluyendo a varios individuos del gobierno venezolano. Eso quiere decir que todos sus bienes han sido bloqueados en Estados Unidos y en países terceros. También el propio Banco Central fue bloqueado; el sector petrolero fue restringido. Es decir, todos esos impactos que conocemos del entramado que creó Estados Unidos para estrangular la economía de Venezuela. Y ahora que secuestraron a Nicolás Maduro y a Cilia Flores, se encuentran dentro de una cárcel en Estados Unidos. Al mismo tiempo, Estados Unidos está negociando con el gobierno de Delcy Rodríguez, restableciendo la relación diplomática, pero sigue insistiendo en que el gobierno de Venezuela no debería ser desbloqueado. Entonces, Nicolás Maduro y Cilia Flores no podrían acceder a los fondos de Venezuela para pagar su propia defensa. El juez decía: “No entiendo. Si el fundamento de las sanciones contra esos individuos y contra Venezuela es que ese gobierno supuestamente es represor, que violaba derechos humanos –y por eso Obama, recordemos, en 2015 declaró a Venezuela como una amenaza a la seguridad nacional–, si ellos no están en el poder y están aquí, y nosotros ya resolvimos la cuestión, entonces ¿por qué siguen las sanciones?”
Otro tópico que se abordó en la entrevista es el carácter ideológico de las marchas No kings en los Estados Unidos. Si bien algunos comentaristas han destacado la falta de un carácter más radical en sus demandas, que se remontan a los valores fundacionales de los Estados Unidos, para la periodista Zoe Alexandra podríamos estar ante una ruptura del marco de acción política del bipartidismo.
“Así ha sido la respuesta a las deportaciones, a las redadas, a la guerra en Irán y a las acciones contra Venezuela. Hay mucha rabia, mucho rechazo, y eso se está transformando en una respuesta organizada. Creo que eso es muy positivo, porque durante muchos años faltaba ese impulso social. Digamos que la “resistencia” contra Donald Trump en su primer mandato estuvo dominada sobre todo por los demócratas, que se movilizaban con fines electorales. Esta vez, por un lado, los demócratas no han mostrado voluntad para hacer una oposición real a sus políticas. De hecho, han dicho: ‘Ahora no vamos a hacer nada, vamos a esperar a las elecciones de medio término’. Básicamente han ‘nadado de muertito’. Han sido las organizaciones de base y las organizaciones de izquierda las que han respondido, creando espacios de discusión y redes de organización para enfrentar la agenda de Donald Trump, sobre todo después de ver que el mandato de Joe Biden no cambió nada para la clase trabajadora ni para las comunidades más vulnerables, particularmente las migrantes. Entonces, sí se está dando un cambio radical en la oposición y en la forma en que esta responde.”
Finalmente, abordamos con Zoe el tema de la solidaridad con Cuba desde los Estados Unidos. A pesar de que en Estados Unidos se ha procurado el distanciamiento entre ambos pueblos, en la pasada marcha de No Kings, hubo expresiones del pueblo de los Estados Unidos en las que pueden anidar la esperanza de una relación sin intervencionismo. Para Zoe Alejandra, esta vinculación se ha expresado de forma virtuosa en donativos, páneles solares, y una organización que horada el sitio criminal impuesto por Trump.
"Cuba no es nuestro enemigo y nuestro enemigo está en Washington. Se llama Donald Trump, se llama Marco Rubio y se llama la clase de élite de Estados Unidos. [Esa clase que] prefiere tener una isla para mafiosos que una isla que estar en solidaridad con una isla su pueblo al que ellos también quieren reprimir."
A 50 años del Golpe Militar de Argentina
Este 24 de marzo se cumplieron 50 años del traspaso del poder mediante un golpe de Estado a la Junta Militar encabezada por Jorge Rafael Videla. La conmemoración, bajo el gobierno de Milei, ha sacado a relucir que la lucha no sólo es por el poder político, y económico sino que también está en la lucha de los imaginarios. La derecha relativiza, manipula cifras, victimiza a los victimarios, al tiempo que continúa con un proyecto económico “liberal” que tiene sus orígenes en el plan de miseria planificada que comenzó en los años 70. Candelaria Luque, activista de Argentinos Para la Victoria México, nos conmina a recordar la lucha de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, como un símbolo y faro para nuestras actuales luchas.
“Yo creo que las organizaciones de derechos humanos –Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, junto con Familiares, HIJOS y ahora Nietes, que es una de las nuevas organizaciones, así como Hijos e Hijas del Exilio– se han constituido durante todos estos años, más de 40, en un faro para muchas organizaciones políticas y sociales en Argentina. Por varias razones. En primer lugar, por el coraje que tuvieron. Tanto las Madres como las Abuelas fueron las primeras organizaciones que salieron a la calle en un contexto de estado de sitio, donde no podían reunirse personas a reclamar en el centro del gobierno, en la Plaza de Mayo, por la aparición de sus hijos. Ahí nacieron las famosas rondas de los jueves, justamente por la estrategia que ellas tuvieron que esgrimir para evitar la detención. Y hay que decirlo: varias Madres de Plaza de Mayo están desaparecidas porque fueron detenidas en ese contexto. Fueron las primeras que se plantaron, junto a otras organizaciones también, pero ellas en el espacio público, reclamando por la aparición con vida de sus hijos, después de sus nietos. Y durante todos estos años han mantenido la lucha no basada en la venganza ni en la violencia, sino en la convicción de que debía darse en paz, buscando la verdad y la justicia. [...] Y creo que ahora, justamente, lo que pasó el martes en la plaza el pasado 24 de marzo –ver familias enteras, jóvenes, niños, incluso muchos niños preguntando y contando qué fue lo que pasó– nos coloca en un lugar donde estos tres emblemas [Memoria, Verdad y Justicia] siguen siendo los de una resistencia activa frente a un gobierno que busca desarticularnos y llevarnos a lo peor de nuestra historia. Y nos demuestra que hay un pueblo que no olvida, y que estas luchas nos convocan a todos, más allá de las diferencias políticas que podamos tener. Es fundamental recuperarlas, sostenerlas y apoyarlas, desde adentro y desde afuera. No solo los procesos en los que ellas participan –como los juicios–, sino también, en el caso de Abuelas, la búsqueda de los nietos que aún faltan: más de 300. Hasta ahora se han recuperado alrededor de 140 identidades, pero todavía hay cientos que no sabemos dónde están. Y, por supuesto, seguir luchando [con ellas] para que los genocidas mueran en cárcel común, condenados.
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