Análisis: Otro mundo es posible. Sheinbaum en la Cumbre de Barcelona
- INFP
- 25 abr
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Entrevista a Tomás Leighton - Director Ejecutivo de Rumbo Colectivo
Por: Axel García Ancira
Coordinación Internacional INFP Morena
La participación de la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo en la IV reunión “En defensa de la democracia” marcó un punto de inflexión en la estrategia de la política exterior mexicana por varias razones. En principio por un descongelamiento de las relaciones con España, puestas en pausa por la majadera reacción a la carta escrita por el presidente López Obrador, a propósito de los 500 años de la Conquista Española y la Caída de Tenochtitlán. Es también un punto de inflexión respecto a la relación de México con América Latina: si bien en el pasado sexenio México tuvo un liderazgo al proponer agendas de colaboración, y tener una actitud valiente y que enaltece la tradición de política exterior por su acogida a líderes perseguidos políticamente, y con el resurgimiento de un Celac presidido por el propio AMLO, en esta ocasión lo que se vió fue una estrategia de integración más política y que marca independencia -más allá de lo económico- respecto a los intereses imperiales de los Estados Unidos.
Esta cumbre, foro y encuentro del progresismo surge en un momento acuciante para la acción en medio de un mundo en donde los equilibrios internacionales están rotos, pero donde también hay elementos que parecen, día con día, al menos cuestionar toda retórica triunfalista de la propaganda sionista y unipolar. Surge entonces la pregunta de qué alcance tiene una cumbre de este tipo y qué posibilidades reales tiene de disputar una agenda internacional que parece marcada más por una nueva carrera armamentista, robótica y de las Inteligencias Artificiales. En Reflexiones de Sur a Norte entrevistamos a Tomás Leighton, Director Ejecutivo de Rumbo Colectivo para dialogar sobre qué significado tiene esta reunión y cuáles pueden ser sus itinerarios inmediatos y de mediano plazo.
“Lo que culminó en Barcelona fue un trabajo sostenido tras la iniciativa de los principales liderazgos del progresismo y los sectores democráticos en el mundo por construir una alternativa, principalmente frente al autoritarismo, a la ola de guerras y al genocidio, que es urgente y delicado para nuestras realidades. Esto tuvo como consecuencia que los líderes de países como Colombia, Chile, Brasil, el caso de España y Uruguay pudiesen articularse desde el año anterior, también con la consideración de la referencia fundamental que tiene hoy en día la doctora y presidenta Claudia Sheinbaum en el campo progresista mundial. Entonces, esto fue un trabajo lento que ha ido madurando y que en ningún caso llega a su fin en Barcelona, pero [El progresismo] ya tiene su primera demostración de fuerza, de coraje, de valentía, de decir: no basta solamente con reunirse en los salones, en los palacios de gobierno, sino que es necesario que la democracia se defienda y se promueva en diálogo con la ciudadanía y con la sociedad civil. Entonces, este es un evento que ocurre muy conectado con los movimientos sociales, las organizaciones de la sociedad civil, los centros de pensamiento, no solamente en España, sino a nivel internacional ” expresó Leighton.
En esta cumbre se esperaba de forma especial la participación de la Presidenta de México. Su discurso se divide en dos partes. Uno el del reconocimiento de la grandeza de los pueblos originarios, lo cuál no debe leerse como un orgullo chauvinista, sino como un recordatorio de que hacer política desde países colonizados es, en primera instancia, luchar por la justicia social, y esta empieza desde la disputa de lo simbólico, y desde el orgullo del legado de los personajes de nuestra historia que han luchado por las causas nacionales y universales de bienestar de los pueblos. Una segunda parte de su discurso versó sobre el sentido y significado de la democracia, término que en sus entrañas lleva la política de izquierda, en tanto que es el pueblo el que manda, es transferir poder a los “nadie”, a los “olvidados” a los “desposeídos”. Finalmente, la Presidenta abogó por la paz y por la reforestación del mundo -medida concreta para luchar contra el cambio climático- y en contra de la intervención militar en Cuba… conjurando presencias “demócratas” de los Estados Unidos que desfiguraríán cualquier significado profundo del término progresismo. Finalmente la presidenta Claudia Sheinbaum recomendó gobernar por los pueblos y para los pueblos recordando la máxima juarista: “Con el pueblo, todo; sin el pueblo, nada. Con los pueblos, todo; sin los pueblos, nada”.
“La intervención de la presidenta de México tuvo una repercusión central en la discusión que hubo en Barcelona, principalmente porque le da un peso gigantesco a la cumbre. El resto de los países y de los líderes estaban esperando con ansias que pudiera participar una líder de talla mundial como lo es la Presidenta de México. El solo hecho de que haya viajado es un gesto internacionalista en el siguiente sentido: el internacionalismo no como la postergación del interés nacional, sino, al revés, como el convencimiento de que, para que prevalezca la soberanía nacional, lo que se debe hacer es que las otras naciones puedan creer en su propia soberanía, y que aquello funde el respeto mutuo entre las naciones y, finalmente, vivamos en paz. Es un mensaje de paz, un mensaje de sembrar la vida y la paz, como ella lo dice textualmente, en un contexto sumamente complejo [...] En ese sentido, es un discurso que, si bien es muy actual respecto al momento presente, también tiene una raíz histórica anclada en el origen de nuestras repúblicas en el continente. Por eso es tan importante que esto no se entienda solamente como un mensaje de un sector político de la sociedad, sino más bien como un mensaje nacional de soberanía nacional. Ese es el internacionalismo que se promueve aquí: un internacionalismo basado en la necesidad de la soberanía.”, recalcó Tomás Leighton.
Uno de los problemas concretos que se abordó en Barcelona fue el de la batalla comunicacional, ya no simplemente desde el diagnóstico, sino propiamente desde que posibilidades de acción conjunta tan necesarias para las izquierdas en Europa y en nuestro continente. También resulta interesante porque es un aspecto en donde la acción coordinada de los gobiernos de los países que compartan las conclusiones de las causas detrás de los discursos de odio en redes sociales, podrán trabajar en una agenda combinada y que sume fuerzas contra un poder que se articula de forma transnacional.
“Esto tiene que ver no solamente con activistas de un sector, por ejemplo extremista de derecha, que se organiza para copar las redes sociales; tiene que ver con algo mucho más profundo. Tiene que ver con los monopolios tecnológicos que, de alguna manera, no transparentan cuáles son los criterios con que funcionan sus algoritmos y que, por lo tanto, no rinden cuentas sobre la lógica en que cierta información llega sesgadamente a los usuarios de forma sostenida, generando efectos psicológicos que condicionan y sesgan políticamente a la sociedad, distorsionando las discusiones en la arena pública y, en definitiva, empeorando la calidad del debate democrático. ¿Cómo regular aquello? Es de primer orden de importancia. Son compañías tecnológicas en donde reside la mayor parte del capital financiero a nivel mundial, que tienen más poder que los Estados. Por lo tanto, no solo no rinden cuentas respecto a las tecnologías, sino podemos preguntarnos respecto al cumplimiento de las leyes: dónde pagan sus impuestos, a qué regulaciones de privacidad de datos están sujetas, cómo utilizan los datos que los usuarios entregan muchas veces sin saberlo y que finalmente terminan generando toda la riqueza y el capital que mueven. Esa es una discusión de fondo que esta cumbre está llevando a cabo y que está cada vez más cerca de propuestas concretas y coordinadas.” sostuvo Tomás Leighton.
También dialogamos con Leighton sobre qué alcance real puede tener este tipo de foros y cumbres. El comunicador nos dio su perspectiva sobre el carácter original de esta reunión que remite a la lógica organizativa de las izquierdas, y se distingue de los espectáculos de las cumbres de las derechas –sólo articulados en lo mediático y sin ninguna preocupación por las demandas de la comunidad, de los terrotorios o de la democratización de la política– y centradas exclusivamente en su divulgación desde el marketing.
“Cumbres como la de Defensa de la democracia tienen un valor doble, porque intentan romper con la lógica de que el intercambio multilateral esté tan alejado del intercambio intercultural; que las reuniones de grupos de países y cumbres de Estado estén tan disociadas de las discusiones que tienen las personas en su día a día.Y por eso es tan importante que, si nos proponemos objetivos como ése, sean socializados y formen parte de programas de formación política como los que ustedes organizan. Porque, de lo contrario, van a ser discusiones que siempre se perciban como de élite, cuando no lo son. De hecho, lo que está en juego en esa discusión es cómo proteger a quienes no cuentan con poderío militar para defender su derecho a existir. No hay nada más popular que eso. Hoy en día es mayoritario que, por ejemplo, Palestina tiene derecho a existir, pero ese consenso social no se expresa en la realidad geopolítica del mundo. Por eso se necesita formación política y también una mejor calidad del debate democrático, con espacios como este que sean abiertos a la sociedad.”, concluyó Leighton.
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