top of page

Análisis:¿Qué está haciendo la CIA en México?

  • INFP
  • hace 3 días
  • 7 Min. de lectura

Entrevista a José Reveles | Periodista y escritor 

Por: Axel García Ancira

Coordinación Internacional INFP Morena


 

Cuatro agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA por sus siglas en inglés) participaron en una operación encubierta en la zona tarahumara del fronterizo estado de Chihuahua. El hecho se descubrió luego de que tras un accidente carretero perdieran la vida dos de los agentes estadounidenses así como dos funcionarios del Estado de Chihuahua. Los agentes de la CIA no contaban con permiso ni dieron aviso a las autoridades federales de México sobre las actividades en las que participaban en territorio mexicano. Como en muchos episodios de desestabilización durante el Siglo XX, la intervención ilegal fue operada desde la Embajada de los Estados Unidos, a cargo del ex agente de la Agencia Ronald Douglas Johnson, quien es conocido por haber participado en labores de contrainsurgencia en Centro América, además de haber sido un boina verde, corporación a la que se señala de casos emblemáticos de violación de derechos humanos, como la masacre de El Mozote, considerada como la mayor masacre contra población civil en el continente. 


Con la llegada al Gobierno del presidente  Andrés Manuel López Obrador, las corporaciones que durante los sexenios de la mal llamada Guerra contra el Narco campearon a sus anchas en el territorio nacional, fueron limitadas en su accionar, y se exigió al gobierno de los Estados Unidos que toda colaboración de inteligencia sea a través de los canales oficiales con el Gobierno Federal.  A partir de 2020 México hizo una reforma de Seguridad Nacional en la que prohíbe de facto la participación de las agencias extranjeras, y pone reglas de operación claras para cualquier labor de inteligencia en territorio nacional. La reforma de 2020 que modifica la Ley de Seguridad Nacional dice a la letra:

Artículo 71.- Los Agentes Extranjeros deberán observar las siguientes disposiciones: I. Sólo podrán desarrollar las actividades de enlace para el intercambio de información con autoridades mexicanas en términos de lo dispuesto en la acreditación que se hubiese expedido a su favor; II. No podrán ejercer las facultades reservadas a las autoridades mexicanas ni podrán aplicar o ejecutar las leyes extranjeras en territorio nacional; III. Deberán abstenerse de realizar gestiones directas ante autoridades distintas de la Secretaría de Relaciones Exteriores o de las dependencias que corresponda en términos de los respectivos convenios de cooperación internacional suscritos por el Estado mexicano en materia de seguridad y que contribuyan a preservar la Seguridad Nacional; [...] VI. Tendrán prohibido realizar o inducir a terceras personas a realizar detenciones, a realizar acciones tendientes a la privación de la libertad, a allanar la propiedad privada o cualquiera otra conducta que resulte violatoria de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes nacionales Aplicables;  VII. Deberán abstenerse de realizar actividades que pongan en peligro su integridad física. En consecuencia, deberán sujetarse a los criterios que determine la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, y VIII. Sólo podrán portar las armas de fuego que, en su caso, les autorice la Secretaría de la Defensa  Nacional.


Las autoridades de los Estados Unidos, su embajada, y el ejecutivo no dieron una respuesta formal. Por el contrario elevaron el tono de la confrontación con las declaraciones de la  portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavit, quien acusó al Gobierno mexicano de tener poca empatía, “teniendo en cuenta todo lo que Estados Unidos está haciendo con este Presidente para detener el flagelo del tráfico de drogas a través de México (sic)”. Asimismo el embajador pretende desviar la atención del caso señalando una supuesta corrupción de políticos mexicanos. Con dichas reacciones del Gobierno de Estados Unidos, busca salir indemne de sus responsabilidades  ante lo que expresa la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, que tras la reforma del 2025 enviada por la misma Presidenta Sheinbaum, indica: 


El pueblo de México, bajo ninguna circunstancia, aceptará intervenciones, intromisiones o cualquier otro acto desde el extranjero, que sea lesivo de la integridad, independencia y soberanía de la Nación, tales como golpes de Estado, injerencias en elecciones o la violación del territorio mexicano, sea ésta por tierra, agua, mar o espacio aéreo. Tampoco consentirá intervención en investigación y persecución alguna sin la autorización y colaboración expresa del Estado Mexicano, en el marco de las leyes aplicables.


El aumento de esta tensión no ocurre en lo abstracto, sino luego de que la mandataria mexicana se reuniera con sus homólogos progresistas en Barcelona, y condenara nuevamente cualquier intento de injerencia en Cuba.  Las fricciones entre México y Estados Unidos han aumentado en el pasado este mismo año, cuando México reclamó el secuestro del Presidente Maduro y la Primera Combatiente Cilia Flores en Venezuela. Pero al interior la situación ha dejado también una estela de confrontación entre el oficialismo y una atribulada oposición del gobierno panista de Maru Campos, descubierta in fraganti en un acto que se puede interpretar como traición a la patria. Para entender mejor las reacciones nacionales, invitamos al periodista y escritor José Reveles. Para él, las agencias extranjeras: 


No pueden hacer más que lo que ordena la Constitución; no pueden hacer nada que no tenga que ver con su estancia en el país. Por eso no pueden participar en actos operativos. Pueden colaborar, como de hecho hay convenios de colaboración entre México y Estados Unidos, pero entre eso y la violación a la soberanía hay una gran distancia. Creo que lo deja muy claro Claudia Sheinbaum y, definitivamente, hay quien está pidiendo ya el juicio político contra Maru Campos, porque ella ahora finge que no sabía exactamente qué es lo que estaban haciendo los agentes y forma una comisión para investigarse a sí misma; es decir, investigar qué fue lo que pasó, como si la Fiscalía Estatal hubiera actuado a espaldas de ella. Entonces, estamos hablando de algo muy serio que tiene que ver, justamente, como dijo la Presidenta, con cuestiones soberanas; no es un asunto de capricho, es un asunto de la Constitución y de las leyes que impiden la operatividad de agentes de la CIA, de la DEA o del FBI, de cualquier agencia en territorio mexicano.

Para el periodista con seis décadas de actividad profesional, este caso es paradigmático, porque pone a prueba  las intituciones mexicanas sobre las responsabilidades de los gobiernos de la federación de no violar la Constitución, pero también de poner un límite a las agencias extranjeras y al propio Gobierno de los Estados Unidos que buscan actuar en territorio nacional violando la soberanía:

En México yo creo que esto se va a convertir en una cuestión partidaria, en donde se va a buscar exactamente esta declaración de soberanía; es decir, que los gobiernos estatales, en este caso particularmente el Partido Acción Nacional, no quieran actuar por su cuenta como si estuvieran aislados del país, aislados de la federación, y no tuvieran que rendir cuentas al gobierno federal. Vamos a ver qué hace la Cámara de Diputados, que es la cámara receptora de una denuncia para el desafuero, por ejemplo, y luego la Cámara de Senadores; pero primero es la de Diputados a nivel federal para que pudiera llegarse a este juicio político de la gobernadora de Chihuahua. Vamos a ver si hasta allá desembocan las cosas, porque sí, algunos eso es lo que quieren: que no se le perdone a la gobernadora y que no se diga “no pasó nada aquí, tú cuando quieras puedes volver a meter agentes de la CIA”. El tema es que no vuelva a ocurrir.


Para Pepe Reveles, el historial de la CIA como agente de desestabilización tiene una larga data, lo que debería ser también una señal de alerta y una clave en la interpretación de los hechos de Chihuahua. Se debe esclarecer si existen otros agentes que se encuentren encubiertos en estos momentos, sin haber declarado oficialmente las razones de su ingreso al territorio. Si bien antes, con los gobiernos priistas, las agencias tenían un papel de contrainsurgencia y represión de los movimientos sociales, su presencia hoy en día no puede separarse de la historia de desestabilización de gobiernos de izquierda, como el actual gobierno mexicano. A pocos días de la inauguración del Mundial de Futbol en territorio nacional, se perciben ecos de la operación de la CIA en el año 68. 


En el 68 estuvieron aquí dirigentes de la CIA, supongo que asesorando al gobierno de Gustavo Díaz Ordaz para ver cómo le hacía para frenar este movimiento a como diera lugar antes de los Juegos Olímpicos, que eran el 12 de octubre. Entonces, diez días antes es cuando ocurre la masacre de Tlatelolco.  Luego, en el 71, en el entrenamiento de Los Halcones participaron también los Estados Unidos, a través de quien fuera el fundador y dirigente del grupo de golpeadores de más de cien halcones, que ya existían desde tiempos de Corona del Rosal, pero que se destacaron en su actuación a partir de que los dirigió Manuel Díaz Escobar. Estaban escondidos en la nómina del gobierno de la Ciudad de México, en el Departamento de Limpia y Transportes; ahí les pagaban su salario. Después del 10 de junio, Echeverría ordenó obligar a Martínez Domínguez a cerrar el ciclo de Los Halcones, indemnizarlos y mandarlos a la calle. Cobraban mil 500 pesos mensuales en aquella época, que no era mal dinero. Además, Manuel Díaz Escobar parece que fue premiado, porque lo mandaron de agregado militar a Chile y ahí terminó siendo gente muy cercana a los generales golpistas. 

La agencia más grande a nivel latinoamericano era que estaba en México, de tal manera que aquí tuvieron varias actuaciones fuera de su papel oficial con diversos movimientos sociales. Hay un libro que se llama La CIA en México, de Winston Scott, en donde hace este recuento, e incluso aparece una fotografía donde están los agentes, que son como quince, en un restaurante cenando. Siempre hubo presencia de la CIA y no creo que haya dejado de haberla; ahora se demuestra ese apetito de tener presencia viva en México, que se evidencia con el ingreso, no clandestino, pero sin aviso, como si fueran diplomáticos de la embajada, a territorio mexicano, particularmente a Chihuahua.


 

Te invitamos a ver la entrevista completa en: 


bottom of page