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Análisis: Cuba no está sola frente al bloqueo

  • INFP
  • hace 5 días
  • 5 Min. de lectura

Entrevista a: Eduardo Flores Torres

Por: J. Axel García Ancira Astudillo

Coordinación Internacional-INFP Morena 


La situación actual de Cuba no es un asunto sobre la viabilidad de la primera revolución socialista de América, como intentan hacerlo pasar los voceros de la derecha en todo el orbe,  pretende ser el experimento para, mediante el boicot y sitio, obligar a una rendición por hambre, sin que las “democracias” del mundo intervengan. A pesar del silencio de muchas naciones, incluso de las llamadas “progresistas”, la solidaridad mexicana se ha mantenido. Con ello, la no menos importante defensa del derecho a la soberanía cubana, de un modelo socialista que exige la no injerencia en sus asuntos internos. 


Algunas voces podrían exclamar que la solidaridad con Cuba no conviene en tiempos de agudización de los fascismos, amenazas de invasiones y el carácter errático y violento de una potencia en declive dispuesta a proteger sus intereses expansionistas.  Ante esto, es necesaria una breve digresión: siguiendo las etapas que marcó Lenin, estamos en una fase del capitalismo que es capaz de destruir naciones con tal de asegurar los recursos y las rutas para sus grandes capitales. No olvidemos que Cuba no sólo posee parte del Golfo de México, sino que su posición desde el siglo XVI es considerada estratégica para los imperios, antes el español, hoy el estadunidense. Por ello, la defensa de Cuba hoy no sólo debe verse como un asunto de conveniencia económica desde una perspectiva mercantil, sino que representa la lucha de todos los pueblos del mundo por el derecho a darse una forma de gobierno acorde con la dignidad humana, y no de la ganancia infinita del capital.

Ante esta situación, surge la pregunta: cómo es posible hacer para romper el bloqueo. México ha enviado esta misma semana –la segunda de febrero del 2026–  un buque con ayuda humanitaria.  Algunas personas se aprestan a buscar organizaciones que estén realizando acopios de lo más urgente; y algunos como Eduardo Flores Torres, cineasta mexicano, autor del documental Fidel de cerca (2019), se acercan por medio del cine para intentar romper, con sus propios medios, el cerco informativo.  Lo entrevistamos para conocer de cerca los hallazgos en su documental que prepara sobre el bloqueo económico a la isla y saber cómo se piensa Cuba desde un proceso creativo con un anclaje desde México. 


“La relación histórica con Cuba es tremenda. Éramos provincia del mismo virreinato. Si tienes provincia del mismo virreinato, muchos de los acontecimientos históricos más importantes de la historia de Cuba pasaron por México y muchos de los acontecimientos históricos más importantes de México han pasado por Cuba. En Cuba estuvo Benito Juárez antes de regresar aquí a reclamar la República. Aquí estuvo José Martí, aquí asesinaron a Mella, de aquí salió Fidel Castro a Cuba. En fin, ha habido un intercambio cultural entre los dos países muy nutrido y muy lleno durante muchísimos años. Entonces, todo el que está más o menos consciente de su entorno político, de su entorno histórico, sabe que es algo que no se puede ignorar. Yo no veo a Cuba como un asunto aislado, y más cuando es víctima de una agresión tan brutal como la que se ha vertido sobre la isla, no sólo en los últimos 60 años, sino [particularmente] en las últimas semanas. Todo lo que pueda pasar en Cuba puede pasarnos a nosotros también. O sea, en cierta manera, a los ojos de los vecinos del Norte estamos en la misma canasta”, expresó Eduardo Flores. 


Eduardo Flores está en producción de un documental en donde no sólo habla de las cifras del bloqueo, sino recorre las calles y las poblaciones para dar cuenta de las historias de sobrevivencia que se viven día con día en los distintos sitios de Cuba. Por medio del cine, se pueden dar perspectivas en donde se ayude a relacionar qué aspectos de la vida están atravesados por el bloqueo y de qué forma.


“El bloqueo no lo explica todo, pero sí lo condiciona todo. Y eso es muy importante tenerlo en cuenta, porque vivir bloqueado es una fórmula de cotidianidad que no conocemos; es decir, que nosotros, los que estamos afuera, no sabemos cómo es y es muy difícil entenderlo; poder adentrarte en la vida del ciudadano de a pie con todas las restricciones tan monumentales que hay en la adquisición de los elementos de primera necesidad, tan básicos como el papel de baño o el agua corriente. Explico: es muy difícil poder comprender lo que significa y, además, es muy hipócrita no querer ver el drama humano que hay detrás. Porque ante estas nuevas restricciones, principalmente dirigidas al petróleo, que es el motor de todo, la gente no repara en pensar que detrás de ese hospital sin energía hay vidas que se pierden porque no llega la atención, o detrás de esa falta de gasolina hay enfermos que no llegan a una clínica, a un hospital; o que incluso no puede llegar la ayuda”, relató Flores. 

Uno de los componentes que suele obviarse cuando se habla del criminal bloqueo es que está sostenido por un activismo político de cubanos de ultraderecha que operan desde Miami y que han sido importantes en el ascenso del trumpismo. El apoyo sostenido al bloqueo significa para estos grupos la petición implícita del empobrecimiento y castigo de sus propios compatriotas, por lo que sólo desde un análisis que privilegie la perspectiva de clase puede entenderse el apoyo a una política que pretende la sumisión por hambre. Mientras que las retóricas de los medios de Miami promueven una narrativa relacionada con la democracia, estas asociaciones de cubanos, patrocinadas por Estados Unidos, han hecho del bloqueo un modus vivendi y una fuente de financiamiento.    


[En los años 60] empieza a afianzarse el exilio cubano en Florida, empieza a ejercer presión y se convierte en un músculo potentísimo, tanto electoral como políticamente, en los Estados Unidos. El principal grupo opositor a que se levante el bloqueo y a que se normalicen las relaciones con Cuba son precisamente los cubanos exiliados”, que han vivido de tremendas cantidades de dinero que el propio gobierno americano les ha canalizado para mantener la lucha contra Cuba, ya sea de manera abierta, política, o de manera encubierta, a través de múltiples atentados terroristas y acciones encubiertas. Este es el grupo que más se ha opuesto a lo largo de la historia a que haya esa normalización de relaciones. Uno pensaría que es absurdo porque ellos mismos siguen teniendo primos, abuelos o parientes en Cuba que no salieron, y son a ellos a quienes se les castiga. Pero ya sabemos que la ambición puede ser muy grande” sentenció el cineasta Eduardo Flores.


Los pueblos, no sólo el cubano,  deben hacer de la crisis un momento de resistencia creativa. La defensa de Cuba no supone una adscripción acrítica, ni la simbiosis de los proyectos, pero sí un humanismo que nos convida a pensar en clave martiana: “Patria es humanidad”.  


  Te invitamos a ver el programa completo en: 


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