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Análisis: La heróica resistencia del pueblo cubano

  • INFP
  • 6 feb
  • 5 Min. de lectura

Entrevista a: Pedro Jorge Velázquez “El Necio”

Por: J. Axel García Ancira Astudillo

Coordinación Internacional-INFP Morena 



Cuba y México son países entrelazados por una historia común de hermandad, solidaridad y procesos compartidos, incluso previos a la Revolución Cubana. Tenemos abundantes ejemplos sobre cómo está relacionada la historia de resistencia antiimperialista de ambos países.  Conocidos son los encuentros del joven médico Ernesto Guevara con Fidel Castro, en la colonia Tabacalera del entonces Distrito Federal, y antes, cerca de allí, el asesinato del líder estudiantil Julio Antonio Mella, a manos de esbirros del dictador Machado. Tampoco es desconocido el arrojo del expresidente Cárdenas en defensa de la soberanía cubana ante la agresión de los Estados Unidos. Tras la expulsión de la OEA de Cuba, México fue el único país que no rompió relaciones con la isla. La Revolución Cubana fue un faro de esperanza para todo el continente, y México no sería la excepción. 


2026 parece muy lejano de aquel 1 de enero de 1959, cuando un ejército comandado por Guevara, Cienfuegos, los hermanos Castro, Haydée Santamaría, entre otros,  derrotaron a Batista, un presidente impuesto como personero y administrador de los intereses de los Estados Unidos. En poco tiempo, la Revolución Cubana se declaró socialista, osadía que ha sido costosa para el proyecto de la revolución y para el pueblo cubano, pues para Estados Unidos la existencia de un modelo económico antitético al suyo, en donde se fraguaba la teoría del Hombre Nuevo, a sólo 230 millas de la península de Florida, era y es una provocación. El bloqueo económico que impuso Estados Unidos desde 1962, e incluso antes, ha comprometido el desarrollo de Cuba. El bloqueo tuvo sus más evidentes consecuencias tras la desintegración de la URSS, dando origen al  llamado Periodo Especial, el cual, desde una perspectiva de larga duración y visto en retrospectiva, parece ser sólo la primera parte de los actuales desafíos que enfrenta la isla. 


Esta situación tuvo consecuencias funestas desde la pandemia de Covid y la primera presidencia de Donald Trump. En este segundo periodo, Marco Rubio y la fúrica camarilla anticomunista han decidido asfixiar a la isla amenazando a los países que vendan petróleo al país. Con esta medida, se estaría llegando a un punto final en el largo asedio que ha durado más de 50 años. En esta etapa se pretende, como en el asedio a la Ciudad de México-Tenochtitlán por Hernán Cortés, un sitio para colapsar a la población; una rendición por hambre. 


¿Por qué en este momento y por qué de esta forma? ¿Es ésta la segunda parte de un plan que empezó con el criminal bombardeo y secuestro del presidente Maduro y la diputada Cilia? Para entender mejor el trasfondo de la estrategia colonial de Trump en el Caribe, invitamos al periodista Pedro Jorge Velázquez “El Necio”, para hablar de cómo se vive y se siente esta situación desde Cuba. 


“Este no es un momento de amenaza militar ni de sentimiento de una guerra próxima, sino que hay más un sentimiento de que puede haber un colapso social, y de cómo va a responder, por una parte, el gobierno cubano –que es quien está en el poder–,  a este cerco económico. Porque si una cosa es importante dentro de las diferentes formas de bloqueo y sanciones que le han hecho a Cuba es que Cuba siempre ha tratado de sortearlo con la solidaridad internacional, con nuevas alianzas. A pesar del mucho daño que se le hace a la economía, se logra sortear para poder mantener las grandes conquistas de Cuba, que cuestan mucho dinero. El cine mismo, la educación, la salud, son rubros que cuestan mucho dinero y que el aparato estatal siempre ha protegido [...] Hoy me decía un amigo: ‘No tenemos otra forma que dar esta batalla solos y probar la heroicidad de nosotros con nuestra propia sangre, si es preciso”, expresó Pedro Velázquez

El 5 de febrero, el presidente Díaz Canel dio una conferencia de prensa en la que afirmó que está listo para negociar con Estados Unidos, pero siempre sobre la base del respeto a la soberanía, la independencia y la dignidad. Cuba no acepta negociar bajo ultimatums. Esta vorágine que se manifiesta de forma simultánea en el Caribe, el ártico, y Medio Oriente, se da en un contexto de crisis de la legitimidad de Trump, quien busca desesperadamente afianzar sus vínculos políticos.


“Para Marco Rubio en específico, el tema Cuba ha sido con lo que  ha escalado toda su carrera política. Le deben miles, quizás millones de dólares, al lobby anticubano que se refuerza mucho en la ciudad de Miami, y que tiene mucho dinero directo del Departamento de Estado. Estamos hablando, por ejemplo, de la Fundación Nacional Cubanoamericana: reciben miles de dólares directos y con estos miles de dólares han financiado y apoyado campañas de políticos. Marco Rubio es un bebé de cuna de este lobby, del  dinero de este negocio. Siente que debe una respuesta a todo ello. Para él es una cuestión también privada, familiar; es un asunto de capricho personal, y va a querer llevar este asunto hasta las últimas consecuencias mientras sea secretario de Estado. Pero cuidado, porque esta estrategia de él le puede salir muy mal delante de Trump, como salió mal la estrategia con Juan Guaidó que llevó a cabo su último secretario de Estado en su primer periodo; porque está apostando a que se va a cortar todo el envío a Cuba, toda la solidaridad, y Cuba va a perecer; y quizás lo que pase sea muy contrario a eso. Quizás se fortalezca la solidaridad internacional, y Cuba entre en un periodo de crisis, pero acá hay un símbolo nuevo que el mundo va a notar: el símbolo de resistencia va a ser mayor”,  abundó “El Necio” Pedro Velázquez.


Aunque la derecha mediática suele presentar el tema de Cuba como un asunto de democracia, libertad y derechos humanos, la política de Trump –basada en la actualización de la doctrina Monroe– ha sincerado sus motivaciones. Si en Venezuela quedó claro que su preocupación central era el petróleo, en el caso cubano también resultan nodales los históricos intereses económicos, los controles migratorios, las reservas del Golfo de México –en su conjunto–, y el control geopolítico basado en el “América para los norteamericanos”. Estados Unidos reclama el Caribe como una extensión de su propio territorio, una actualización también del llamado espacio vital que se le permitió a Hitler y que es uno de los antecedentes directos de la Segunda Guerra Mundial. Del triunfo o derrota de la estrategia trumpista de asfixia a Cuba dependen también los límites y alcances de las reglas de una nueva política internacional basada en la “ley del más fuerte”. Finalmente, la subordinación y subdesarrollo al que se somete al pueblo cubano busca también ser una lección amenazante para cualquier país que intente un modelo de desarrollo fuera del capitalismo. 

“Muchos de estos posicionamientos que hoy son soberanos y antiimperialistas, que piden tener en cuenta a nuestro país y el mandato popular, como hizo AMLO y ahora hace la presidenta Claudia Sheinbaum, de alguna forma también fueron inspirados año por año, década tras década, por la posición de Cuba. Entonces, eso es un ejemplo [para EE. UU.]  que hay que tratar de derrumbar porque es el ejemplo de la herejía, de la rebeldía. Los herejes, en ninguna época del mundo, han sido fáciles ni han sido buenos para el poder. Y el poder mundial hoy lo comanda Estados Unidos y no quiere que haya un símbolo como Cuba vivo”, sentenció  Pedro Velázquez.


Te invitamos a ver el programa completo en: 


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