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Análisis: Irán: protestas y desestabilización

  • INFP
  • 24 ene
  • 5 Min. de lectura

Entrevista al maestro Ángel Horacio Molina

Por: J. Axel García Ancira Astudillo

Coordinación Internacional-INFP Morena 



¿Qué representa Irán para los grandes medios corporativos con sede en Europa y en los Estados Unidos?: Una cifra de muertos, suposiciones sobre la Guardia Revolucionaria, interpretaciones sobre los planes de Donald Trump y, por supuesto, especulación sobre cómo impactaría esto en los precios de materias primas que posee Irán.  El país asiático suele ser analizado desde categorías cómodas para determinadas audiencias de occidente. Cuando les conviene a sus intereses, reducen complicados sistemas sociales desde la islamofobia, pero que en el caso de monarquías afines al régimen del llamado tecnofeudalismo, alaban la opulencia de monarquías saudís, y callan ante la represión de la disidencia en esos países. 


Para la prensa imperial, poco importa a qué sector político pertenece el presidente Masoud Pezeshkian, o el consenso de sectores adversos en la política interna, que se habrían cohesionado en defensa de la soberanía después de la guerra de los 12 días. El republicanismo palidece cuando “olvidan” aclarar quién es el hijo del Sha depuesto por la Revolución Iraní, Reza Pahlaví, quien se pasea por foros declarando la intención de volver al país respaldado por su “legítimo” derecho al trono.  Algo tan ridículo como si un tataranieto de Maximiliano de Habsburgo quisiera reclamar su derecho a gobernar México, respaldado por la “Marea rosa". 


Para entender mejor qué es lo que pasa en Irán, desde una perspectiva más allá de lo coyuntural, acudimos a Ángel Horacio Molina, miembro del Centro de Estudios Islámicos y Árabes Al Mustafa International University. El especialista clarifica cómo se llegó hasta el punto de una crisis económica en Teherán, y qué papel juega al interior del sistema iraní la Guardia Revolucionaria:


Cuando hablamos de la Guardia Revolucionaria –indica el maestro Molina–  se la presenta como si fuese una especie de tropa paraestatal. No es efectivamente un ejército regular, pero sí un ejército que ha surgido de la acción del pueblo defendiendo las fronteras de su país. Es la institucionalización de esos voluntarios que desde el 80 al 88 estuvieron enfrentando a un Irak financiado y sostenido por buena parte de Occidente[…] Lo que vemos hoy –y por eso también el énfasis de Irán en defender su desarrollo tecnológico en sistemas defensivos, sobre todo en términos misilísticos– es que Irán se ve obligado, en ocho años de ataque sistemático militar (no sanciones: ataque militar), a desarrollar endógenamente un proceso de desarrollo militar y científico.Irán sabe que, en situaciones límite, si no cuenta con sus propios recursos defensivos, es muy difícil sostenerse a partir de alianzas con potencias que disputan la hegemonía global.”


Esto es importante porque nos recuerda que Irán es un país que vive, desde la fundación de su actual sistema político en 1979, una continua agresión que lo llevó a estar en guerra con Irak. Ahora vive la tensión de lo que podríamos denominar una pausa en su también añeja confrontación con Israel. Así, su fracaso o éxito económico, asunto fundamental para la población, depende de una suma de factores entre los cuales se encuentran el viraje de su actual modelo económico tras el recrudecimiento de las sanciones económicas, y el fracaso de los intentos de la diplomacia con los Estados Unidos, esto último dinamitado en el primer periodo de Trump.  Dichos hechos son cruciales para entender las actuales manifestaciones. 


“Rohaní tenía un modelo claramente aperturista, porque estaban pensando en volver a vincularse con el sistema financiero internacional: recibir inversiones, sobre todo de Europa, y descongelar activos a partir de las negociaciones en torno al desarrollo del plan nuclear. Eso no funciona porque Estados Unidos desconoce los acuerdos y reinstala todas las sanciones que deberían haberse levantado después de ese acuerdo. Por lo tanto, la posibilidad de que ingresen inversiones extranjeras se vuelve a cerrar ante las sanciones que impone nuevamente Estados Unidos. Pero es cierto que el tránsito dentro de un esquema neoliberal, que sobre todo se consolida durante el gobierno de Rohaní, no ha hecho más que generar situaciones de extrema vulnerabilidad en la economía iraní y un deterioro paulatino de la calidad de vida del iraní promedio. Esto es lo que da, sin lugar a dudas, la base legítima de las manifestaciones populares en la calle. Algo que, además, si repasamos la prensa iraní, lo reconocen inmediatamente los funcionarios iraníes: las protestas en la calle desde los sindicatos y desde el bazar —que es el primero que se manifiesta, fundamentalmente frente al deterioro de la moneda iraní frente al dólar—, son reclamos legítimos. No olvidemos que la sociedad iraní es una sociedad que piensa permanentemente en términos políticos... No es una sociedad confinada a la vida individual, sino que piensa en términos colectivos de manera permanente”, explicó Ángel Molina.


No obstante, hay fuertes indicios de que las manifestaciones forman parte de una campaña que buscaría no la protección de los derechos humanos, la recuperación del poder adquisitivo, o incluso una liberación feminista, sino que es una oportunidad para Estados Unidos e Israel de intentar debilitar a su adversario, aprovechando el descontento, al tiempo que patrocinan y promueven una guerra civil. 


“Lo que resulta llamativo –advierte Molina– para cualquiera que siga procesos de protesta, incluso aquellos que van escalando en niveles de virulencia, es la muy rápida militarización de la protesta. En un lapso muy corto de tiempo, incluso más rápido que en el escenario sirio, donde la militarización llevó más tiempo y se justificaba teóricamente diciendo que había sectores del propio ejército sirio que abandonaban a Bashar al-Ásad y suministraban armas a los sublevados. En el caso iraní, en cuestión de días teníamos gente que, supuestamente en estas protestas, organizaba emboscadas perfectamente estructuradas contra las fuerzas de seguridad, utilizando armas de guerra.”


La intromisión de Israel tiene nombre y apellido en el radicado en Estados Unidos y “heredero al trono” Reza Pahlaví. Su postura es prosionista y de complicidad con la limpieza étnica en Gaza.  Al mismo tiempo, Mike Pompeo, Secretario de Estado de los Estados Unidos, declaraba con cinismo que felicita a los manifestantes, y “a los agentes del Mossad que caminan con ellos”.  Y esta transparencia no puede ser interpretada como un desliz. Ocurre en sincronía con el secuestro a un presidente en funciones, la interferencia a las elecciones de Honduras y Argentina y la amenaza de anexión colonial de Groenlandia. En este sentido, lo que puedan desestabilizar mediante las protestas en Irán es también un mensaje para quienes se opongan a la versión renovada del “destino manifiesto” de los Estados Unidos. 


“Ya nadie se oculta con un discurso políticamente correcto. La administración Trump es la muestra más grotesca, pero ya lo habíamos visto con absoluta crudeza con el genocidio en vivo que se llevó a cabo, y se sigue llevando a cabo, en Gaza y en Palestina en general,  Así que, sin lugar a dudas, lo de Gaza es un parteaguas: es la era de la impunidad absoluta. Es el momento de la barbarie total, transmitida, aceptada, sin mayores costos políticos. Esto es lo realmente pavoroso: quien tiene el poder militar para llevarlo a cabo no piensa en ningún costo político adicional y se permite estos deslices, estos genocidios tan atroces, mientras la gente marcha en Irán acompañada por los servicios de inteligencia de Israel.”, sentenció Ángel Molina.



Te invitamos a ver el programa completo en: 


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