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Análisis: La solidaridad entre pueblos. México y Cuba frente al bloqueo

  • INFP
  • hace 4 días
  • 5 Min. de lectura

Entrevista a Ivon Garza: Asociación de cubanos residentes en México José Marí

Por: J. Axel García Ancira Astudillo

Coordinación Internacional INFP


El bloqueo a Cuba tiene ya más de 60 años, pero diversos testimonios señalan que nunca había sido tan fuerte como ahora, incluso superando los niveles de carestía que se vivieron durante el llamado Periodo Especial. Ante esto, no sólo la diplomacia entre los países se ha organizado, sino que los pueblos han buscado formas de apoyar mediante donativos que van desde un paquete de arroz, un kilo de azúcar, hasta donaciones económicas para comprar un buque de petróleo. Esto, que parece una tarea titánica, es impulsado por el entusiasmo colectivo de quienes hacen su donativo en los distintos espacios que el Gobierno de México ha destinado para tal fin, entre ellos el mítico Zócalo de la Ciudad de México, a un costado del Palacio Nacional.  En años pasados, hubiera sido difícil imaginar que el pueblo de México confiaría en las autoridades mexicanas para hacer llegar sus donativos a una nación como la hermana república de Cuba, por lo que el esfuerzo de juntar los víveres y medicamentos, vincularse con los distintos colectivos que organizan la colecta y finalmente entregarlos al Gobierno Federal para su embarque rumbo a Cuba, da cuenta de una recomposición de la legitimidad de nuestro gobierno, en sintonía con los ideales de fraternidad universal y de cariño permanente entre dos sociedades que comparten música, cultura, cine, y una larga historia de solidaridad. 


La presidenta de la república, Claudia Sheumbaum, dijo en su habitual conferencia de prensa del 18 de febrero que el apoyo donado por el pueblo de México será entregado en los barcos que ya vienen de regreso tras el envío de un primer cargamento. Tan solo con lo recaudado  el fin de semana, la ayuda a Cuba ya supera las 25 toneladas; mientras que en días pasados el gobierno mexicano ha mandado dos buques con 800 toneladas de ayuda.  No sólo México está enviando apoyo, sino que en días recientes se sumó Chile, con ayuda económica de un millón de dólares, mediante un fondo canalizado por UNICEF.  Asimismo, el gobierno de Rusia se ha mantenido cercano en su retórica y hay acercamiento diplomático entre ambos países, como lo demuestra el encuentro del canciller cubano Bruno Rodríguez con el titular del Kremlin, Vladimir Putin. 


Para poder dimensionar los gestos de alianza internacionalista que se viven en México, contamos con la presencia de Ivón Guerra, de la Asociación de cubanos residentes en México “José Martí”. A ella le preguntamos qué representa Cuba para los Estados Unidos; qué lo ha llevado a intentar a toda costa una presión que ocasione un descontento social en toda la población. A pesar de que cada vez Estados Unidos es más transparente en cuanto a sus objetivos, la retórica diplomática desde el Departamento de Estado sigue siendo que Cuba es promotora del terrorismo:


“El imperio, a toda costa, pretende hacer ver a  Cuba como una amenaza. Y evidentemente Cuba no es una amenaza ni para la paz ni para la nación de los Estados Unidos. La única culpa que pudiera tener Cuba es haber resistido y ser, de verdad, una nación que está luchando por su soberanía, por su autodeterminación, porque nadie intervenga en los designios, en el proyecto en el que está el ser humano como centro […] En Cuba el acceso de las personas al sistema de salud es totalmente gratuito. No importa si traes una fiebre o si te tienen que operar de corazón abierto. Se te atiende. No importa si eres hijo de alguien, no importa si estás a favor o en contra del proyecto revolucionario cubano: se te atiende, porque el Estado garantiza la salud. Y entonces, como el imperialismo sabe de este sentido humanista, nos ataca, nos quita el acceso al petróleo. ¿Para qué? Para crear una crisis que no provoca, para nada, el actuar del gobierno cubano. El Gobierno cubano se tiene que defender como se tienen que defender los gobiernos de América Latina, como se tiene que defender cualquier gobierno sobre el que pretendan tener injerencia,”  señaló Guerra. 


Una de las formas de desacreditar el envío de ayuda humanitaria a Cuba es el cuestionamiento sobre su fin último, así como la creación de un estado de intriga que culpa a las autoridades cubanas del fracaso económico, sin explicar las determinaciones del bloqueo. La activista Ivón Guerra recalcó con contundencia que los principios que guían la entrega de ayuda es que deben llegar a los más necesitados y a centros con una necesidad de urgencia, como asilos, escuelas de educación especial y hospitales. El embajador de Cuba en México, Eugenio Martínez Enríquez, en su participación en la colecta del pasado domingo 15 de febrero, arengó: 


“Cuba es un pueblo que entregó su sangre para liberar a varios pueblos africanos y destruir el sistema discriminatorio más grave de la etapa moderna, como fue el apartheid. ¿Cómo se le puede escamotear una ayuda a ese pueblo? Cada una de las cosas que ustedes llevan, va al pueblo directamente. Un gobierno que no duda en hacer una cirugía a quien sea que llegue para trasplantarle un corazón gratuitamente. O el que quiera aprender a tocar guitarra, que lo haga gratuitamente. O el que quiera hacer lo que quiera hacer en Cuba sin pagar un centavo, ¿cómo va a jugar con la ayuda de amigos como ustedes? [Dudar de ello] es una de las mayores ofensas que se le hace a nuestro gobierno. Y sépanlo: aunque parezca modesta, la ayuda llega y nuestro pueblo se siente acompañado. El aliento de ustedes es muy importante, el apoyo, la condena al crimen que se ejecuta, porque no hay otra palabra para calificar la bochornosa e ilegal, injusta orden ejecutiva.  Amenaza Cuba, sí, por el ejemplo de resistencia. ¿Quieren hacernos pagar muy caro? Resistir, y lo pagaremos. Si eso es un pecado, lo cometeremos, porque la resistencia es un derecho de los pueblos y la seguiremos ejerciendo hasta que Cuba, como siempre, sea libre y soberana.”


Ivón Garza también se refirió a la postura de aquellos que teniendo vínculos sanguíneos en Cuba, toman postura de parte de los colonizadores. Ayer como hoy, la conquista material de la “Perla del Caribe” es un botín para los afanes imperialistas que exige claridad ideológica y programática de todos los que aspiran a la independencia y la sobrevivencia de proyectos basados en la dignidad humana. En este sentido, Cuba no sólo ha sido un faro para las luchas sociales en todo el continente, sino que representa también el derecho de los países a decidir con libertad su propio proyecto político, social y económico.


Yo les diría a esa comunidad [de entreguistas] lo que nos dijo José Martí: hay personas que tienen siete meses; le llama Martí ‘sietemesinos’, en el sentido del amor a la patria. No les alcanza el amor a la patria para estar con su gente en el momento difícil. A esas personas les decimos: no importa cómo piensen, porque las bombas no tienen nombre; no es que se le ponga una bomba a tal persona. Las bombas llegan a la comunidad, a las familias, a la gente. Y esta nueva guerra sin bombas es peor, porque quieren crear hambruna, quieren crear conflicto de la gente con un gobierno que, independientemente de lo que piense cada quien, garantiza hasta el último momento todo para la población, y dentro de esa población a los más vulnerables. Eso es algo que hay que respetar. Hoy no hay país ni gobierno que haya resistido tanto y que le haya dado tanto a su gente como el gobierno de Cuba. Tenemos que decirlo así. A esas personas les decimos: son unos traidores a su patria, unos traidores a su gente. Y si tenemos que ir contra ese que nos traicionó, iremos, porque la patria lo necesita, sentenció Ivón Guerra.” 




Te invitamos a ver el programa completo en: 


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