¡Viva México y viva la unión latinoamericana! La Apuesta regional de México
- INFP
- 19 sept 2025
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Entrevista a Pablo Monroy Conesa Director General para América del Sur
Por Axel García Ancira
Coordinación Internacional del INFP Morena
Un Grito histórico, y con mensaje a las naciones del mundo
Este 15 de septiembre México celebró su independencia con la tradicional conmemoración del Grito de Dolores. Podría pensarse que desde que obtuvimos la independencia se instauró la tradición del Grito, sin embargo hay evidencia de que ya desde 1812, en el actual estado de Hidalgo, el general Ignacio López Rayón y Andrés Quintana Roo fueron los primeros en recordar a Miguel Hidalgo, quien había sido asesinado en 1811. Fue José María Morelos quien estableció en los Sentimientos de la Nación esta forma de recordar a quien más tarde sería declarado el Padre de la Patria. Ya en el México independiente se restauró la tradición del Grito, pero no con el emperador Iturbide, sino con el primer Presidente: Guadalupe Victoria. Desde ese momento y hasta 2025, la conmemoración estuvo siempre a cargo de figuras masculinas. Por eso, la presencia de una mandataria al frente del tradicional festejo es un hecho histórico, pero junto con este cambio ha venido también la acuciante necesidad de redefinir qué entendemos por nuestra independencia y soberanía en el siglo XXI.
Durante los 205 años de vida independiente, nuestra soberanía ha estado bajo asedio, y este año como ningún otro en el México contemporáneo, nuestro festejo y discursos durante el desfile militar aludieron mucho más hacia los afanes intervencionistas del vecino del Norte, que a cualquier otro momento de amenaza territorial. El simbolismo no fue menor, porque se hizo frente a las Fuerzas Armadas mexicanas, por lo que el mensaje cobra un cariz distinto que si hubiera sido pronunciado en una conferencia de las mañanas. Además, las declaraciones de la Presidenta ocurren tras la visita de Marco Rubio, y en medio de un despliegue militar en el Caribe.
¿Cómo se relaciona México con América del Sur?
Con las independencias de América Latina, también se ha discutido la necesidad de unidad regional, y este aspecto vuelve a cobrar un papel primordial ante la necesidad de las naciones del subcontinente de poder negociar con fuerza en medio del enfrentamiento de las dos potencias: China y Estados Unidos. Para hablar sobre cómo se relaciona México con América Latina, invitamos a Pablo Monroy Conesa, Director General para América del Sur de la SRE.
Pablo Monroy es conocido por haber estado frente a la Embajada mexicana en Perú en el momento del Golpe de Estado a Pedro Castillo. Hoy comanda la oficina en desde la cual se atienden lo mismo urgencias de connacionales en los países del Sur, como acuerdos entre naciones. Monroy lo describe así:
“El día a día consiste en tratar de impulsar aquellas iniciativas conjuntas que tenemos con cada uno de estos países en distintos ámbitos: en la cooperación técnico-científica, en la cooperación educativa y cultural, y en avanzar en la celebración de mecanismos bilaterales mediante los cuales acordamos proyectos conjuntos […] En el día a día, también nos toca gestionar crisis y atender situaciones complejas. Esto puede ir desde el caso de una persona mexicana que enfrenta un problema en alguno de estos países, en cuyo caso trabajamos en coordinación con la Dirección General de Protección a Mexicanas y Mexicanos en el Exterior, hasta situaciones más amplias, como la presencia de fuerzas militares extrarregionales en la región, que requiere monitoreo y recomendaciones sobre la posición que debe asumir México. En otros casos, se trata de coordinar reuniones, por ejemplo, entre el Ministerio de Energía de Brasil y la Secretaría de Energía de México, para analizar posibilidades de cooperación en materia de biocombustibles.”
Cuando hablamos de integración latinoamericana, a veces es con un tono nostálgico, sobre lo que no pudo ser del ideal bolivariano, o de los esfuerzos sudamericanos que tuvieron algunos resultados palpables, pero que también sufrieron el desgaste y el abandono cuando los países volcaron sus gobiernos hacia las derechas. Además, producto de la ceguera de los gobiernos neoliberales de principios de siglo, México quedó fuera de muchas iniciativas regionales. Pero hoy la presencia de Lula da Silva, en Brasil, y de Claudia Sheinbaum, en México podrían escribir una nueva fase en las apuestas de cooperación y de una alianza estratégica. Sin embargo, ¿la alianza entre Brasil y México realmente puede plantear una cooperación que permita una mayor soberanía para ambos países?
“Un paso concreto fue la firma de este acuerdo entre nuestras dos agencias reguladoras en materia de salud, que permitirá que si la agencia brasileña aprueba un medicamento para tratar cierta enfermedad, México pueda reconocer ese medicamento casi de manera inmediata, y viceversa. Por ejemplo, si México aprueba una vacuna contra el COVID, habiendo cumplido con todos los requisitos y exámenes necesarios, Brasil podría reconocer esa vacuna de manera automática. La firma de este instrumento nos permitirá avanzar hacia ese objetivo en el futuro [...] Otro ejemplo es el acuerdo en materia de biocombustibles. Brasil ha tenido experiencias muy exitosas, desarrollando biocombustibles a partir de la caña de azúcar y el etanol, que hoy en día se utilizan de manera cotidiana en automóviles y otras industrias. Queremos conocer la experiencia de Brasil: cómo se desarrolló esa industria y cómo se produce. Estos instrumentos nos permiten estrechar la colaboración en ámbitos prioritarios que resuelven problemas cotidianos y comunes a nuestras poblaciones. La apuesta final es consolidar la relación entre México y Brasil, no solo beneficiará a las poblaciones de ambos países, sino que tenemos el potencial de integrar más a la región” explicó Monroy Conesa.
Finalmente le preguntamos a Pablo Monrroy cómo sería una integración latinoamericana desde el humanismo mexicano. Aunque esta apuesta aún no tenga un nombre concreto, como lo ha sido el ALBA o el UNASUR, si nos dejó ver cuales serían los principios rectores que deberían sustentar ésta unión estratégica. Y es que aunque los países de la región están celebrando sus 200 años de vida independiente, pareciera que su comercio siguiera prohibido por las metrópolis, pues sólo 14 de cada 100 dólares que se comercian en la región es entre países de América Latina. Sin duda, lo que estamos presenciando hoy no es una propuesta terminada, sino un acercamiento de un proceso que pueda, finalmente, concretar el ideal de una región sin fronteras para el desarrollo, pero también sin pérdida de soberanía.
“No todos los países necesariamente apostarán o impulsarán las mismas iniciativas, pero aquellos que estén interesados en atender una cuestión específica pueden unirse y trabajar en conjunto, y esperamos poder seguir atrayendo a más países. Por eso no tiene un nombre específico; no se trata de una alianza formal para un tema particular. El objetivo es, de manera colectiva, atender las necesidades más apremiantes de las poblaciones de los pueblos de América Latina y el Caribe”, concluyó Monroy.
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